
Estos últimos días ha aparecido información sobre la creación de nuevas líneas de metro, en particular se habla de las líneas 6 y 3 que contemplan un trazado desde Pedro Aguirre Cerda a Las Condes y desde Conchalí a Peñalolén respectivamente. El punto a discutir es ¿hasta que punto la planificación especulativa con la cual se crean dichos trazados mejora la calidad de vida de las personas?
Es innegable que la construcción de las líneas de metro contribuyen a generar un mayor dinamismo social; el punto es, hasta qué punto se respetan los valores y patrones de cotidianeidad de los vecinos, de los barrios, y de las dinámicas a una escala más intima y pocas veces tomada en cuenta. Es un hecho que la construcción del metro y en particular de la configuración de las nuevas líneas, responde exclusivamente a criterios económicos especulativos, que por lo demás su aporte directo es generar todavía más especulación sobre los precios de suelo; así la incertidumbre va construyendo los nuevos barrios de Santiago, haciendo aparecer elementos contradictorios a la trama urbana local, y así en resumen vamos haciendo cualquier cosa en cualquier espacio, en cualquier lugar. Finalmente creo que es un error el pensar que los trazados de líneas de metro son los promotores de un mejoramiento de la calidad de vida de las personas del lugar, por cierto que contribuyen, pero si ello no va de la mano de una planificación participativa desde abajo, en la cual los valores de todos los actores sociales sean puesto en la mesa y tengan cada uno el mismo peso, se seguirá haciendo de Santiago lo que es: una suma de partes sin unidad, un mosaico fallido, sin calidad de vida, sin encuentros, sin intimidad… pero con metro y autopistas por doquier.
0 comentarios:
Publicar un comentario